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sábado, diciembre 14, 2013

Este domingo 15.12.13, en el Bar La Sue Barcelona (Villarroel núm. 60, L1 de metro, parada Urgell), a las 19h, presentación poemario "El primero... desearte" de Mabel Escribano.
Como invitados, varios autores y poetas leeremos sus poemas y algunas narraciones cortas de esta fantástica poeta del amor y el erotismo.



Será para mí un placer participar en el evento y leer una narración corta, "Eternamente". Espero estar a la altura... :-)
Si estás en Barcelona y te gusta la (buena) poesía, no te lo puedes perder. Amor, desamor y, sobretodo, erotismo es lo que destilan los versos de Mabel Escribano, recitadas por ella y en las voces de otros autores.

Publicado el sábado, diciembre 14, 2013 por Prado G. Velázquez

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lunes, noviembre 25, 2013

Para l@s que viven en Barcelona y cercanías.
La primera parte del Festival se dio este fin de semana pasado en La Sue Bcn (Eixample) y la tetería Otman (Borne). Pero el festival aún no ha terminado.
El poeta Santiago Calleja ha organizado este evento formando un triángulo perfecto que se ha repartido en tres días, en tres barrios emblemáticos de Barcelona, con voces de lo más dispares e interesantes.
Concluye el sábado 30 de noviembre a las 7 de la tarde en la Librería Antinous (Ciutat Vella), donde estaré junto a Mabel Escribano Usero, Santiago Calleja y Juan Claudio Álvarez, hablando de nuestras respectivas novelas (yo de mi Tierra De Sol) y leyendo algunos fragmentos de las mismas.

Después, tertulia con el público asistente que promete ser muy interesante, hablaremos sobre literatura, sobre ser escritor hoy... Un punto de encuentro donde tod@s tenemos mucho que decir.

¡¡OS ESPERAMOS en Librería Antinous!!
https://www.facebook.com/events/731927103489924

Publicado el lunes, noviembre 25, 2013 por Prado G. Velázquez

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domingo, agosto 18, 2013

Hoy hace dos años que mi perra se fue.
A un mes de su muerte, escribí esto. Dos años después, lo recupero porque queda lejos en el tiempo pero mi corazón no quiere olvidar.

18.08.2011
Hospital canino de Montjuich. Nos atiende la veterinaria, una chica majísima, dulce...
Lo primero que me dice es que intente no llorar porque el bichito se dará cuenta, mientras la inspecciona. Le saca más tumorcitos en las mamas, dice que es algo neuronal cuando le explico lo que le pasa, Me cuenta todo lo que podríamos hacerle, la pasta aproximada que costaría, lo que le pasaría si la intentamos tratar... Lo que no es reversible... Me da a escoger. Le pregunto qué haría ella, me lo dice sin decírmelo. Decido.
Me explica el proceso, insiste que es la mejor opción. Nos deja despedirnos de ella. Puça no parece consciente de que estemos allí, quiere caminar, contra la pared, contra la mesa... La abrazamos sentadas en el suelo...
Se la lleva en brazos, al cabo de X minutos aparece diciendo que bajemos.
Es una sala con camillas, como un quirófano, aséptica.
La encuentro en una camilla, su posición de esfinge echada, la mirada brillante, fija, negra, intensa, esa mirada que te hace pensar que está concentrada en algo. Ya está sedada, tiene puesto el catéter.
Nos deja de nuevo a solas con ella. La acaricio como nunca antes la he acariciado, le hablo, no sé si me escucha, ella no reacciona. Está caliente. Y suave. Y ausente... Probablemente está en sus miedos y yo soy incapaz, con mis tacto, con mi voz, de sacarla de ese terror de no ver ni oír...
Viene la veterinaria, me dice que cuando yo quiera, sin dejar de acariciar a Puça, con la palma de mi mano debajo de su morrito, sosteniéndola, sintiendo su peso, como cuando ponía la cabeza en la pierna para pedir atención, le mete una jeringuilla... Luego otra, enormes, ¿tanto líquido asesino? ¿Es necesario? ¿QUé es exactamente lo que me va a separar de mi bichito?, le pregunto. Ella contesta suavemente, sin dejar de hacer su trabajo, pendiente de todo.
Empiezo a llorar suavemente, las lágrimas ya no quieren estar más sueltas. Escucho un gemido, un suspiro suave, como cuando se dormía o se deprimía. ¿Como si algo le doliera? Por favor, que no le duela nada... Se lo comento a la veterinaria, "ese suspiro?", ella sonríe apenas, sin mirarme.
Se queda quieta, mirando a Puça, esperando breves segundos, la ausculta, se levanta y yo me quedo sorprendida, ¿dónde va?
"¿Ya está?", asiente.
¿Cómo que ya está? ¿Y no me he dado cuenta de que mi niña se ha muerto en mis brazos? ¿Así es la muerte? ¿Estás y no estás?
Me desbordo, ella se va y yo me desbordo. Diana llora, pero yo me derramo sobre mi perra, mi amiga, mi compañera. Sé que llegaría el día, me preparé, o eso creía, pero no puedo romperme sobre mi niña sin dejar de tocarla: la espalda, su pelo, su cuerpito laxo, sus ojos aún abiertos que no se quieren cerrar...
Diana me pide que me detenga. A mí no me sale pararme.A mí me sale gruñir, y gritar; que me deje llorar, que me deje explotar, que me deje, que por mi padre ni siquiera he llorado aún como una hija debe llorar a un padre. Eso la convence.
Y yo sigo llorando sobre el pelaje rubio rojizo de la que durante 15 años ha estado a mi lado sin exigirme, sin pedirme más que cariño y atención, la que me ha dado más alegrías que penas...
18 de agosto. Ayer hizo otro año que murió mi hermano. Y en breves, otros tantos de Víctor. Víctor... Pero la sangre es la sangre y sólo pienso en mi hermano y mi padre. Y mi Puça, que no es mi sangre pero como si lo fuera porque le he dado mi vida, mi tiempo, mi amor, porque ha conocido lo mejor y lo peor de mí, como un hermano, como un padre, como un hijo.
Voy calmándome. Viene la veterinaria. Me dice que la recuerde en lo bueno, que aquella no es mi puça, que no lo es. Y yo miro a mi perra y me pregunto cómo puede decir eso, ella qué sabe. Aquel cuerpito inerme también es mi puça...
Se la llevarán al crematorio. Comunitario. No hay dinero para otra cosa.
Me acompaña hasta las escaleras y yo dejo allí, sin girarme a verla ni una vez más. Diana sí que se gira, yo estoy atolondrada y ni se me ocurre.
Pago por una muerte.
Y me marcho.
No puedo dejar de llorar.
Hasta hoy.
Cada vez lloro menos, me da miedo adaptarme tan rápido a su ausencia. Aunque eso es falso, que 15 años son muchos años...
La mayor parte del tiempo prefiero dejarme llevar, salir con las nuevas amistades porque si voy a casa no sé qué haré. ¿Quién me va a sacar de paseo ahora?

Publicado el domingo, agosto 18, 2013 por Prado G. Velázquez

sábado, enero 07, 2012


Inevitablemente dependes de alguien cuando amas.
Es la letra pequeña del amor. Es lo que nos hace vulnerables, débiles pero a la vez, es lo que hace grande a la pareja, es lo que hace una de dos. Y amar, como depender de ese amor, no significa dejar de ser ego, no significa perder. Significa ganar, ampliar horizontes, ampliar expectativas, compartir y desear vivir el doble -por una misma y por la otra-.
Lo malo es que no lo entiendas. Lo malo es que no lo sientas así.

Publicado el sábado, enero 07, 2012 por Prado G. Velázquez

viernes, diciembre 30, 2011


Caí redonda en un sueño profundo y olvidé toda mi existencia pasada. Al abrir los ojos, sin saber si aún soñaba, descubrí una vida ante mí e, ignorando quién era yo, empecé a caminar.
Me miré en los ojos de muchos otros, almas perdidas como la mía, y comencé -como un milagro- a ver la luz, a valorar los pequeños detalles de los que esa vida estaba construida.

Publicado el viernes, diciembre 30, 2011 por Prado G. Velázquez

viernes, diciembre 09, 2011


Cuando llegar a casa era estar en tus brazos...
Era entonces cuando me sentía bien. No era especialmente feliz pero, cuando la sombra de la infelicidad o la tristeza acechaba, sabía que tenía alguien a mi lado en quien cobijarme, a quien aferrarme, con quien desahogarme. ¿Es eso malo?

Publicado el viernes, diciembre 09, 2011 por Prado G. Velázquez

viernes, octubre 07, 2011



Camino por el filo de una cuerda, haciendo equilibrios para no caer. Un paso delante, dos hacia atrás. Avanzo tres de corrido, retrocedo uno más. Ahora me detengo, extiendo los brazos, me balanceo... Cuidado, estás al borde del abismo, me digo. Sigo adelante, la mirada fija al frente, sin mirar lo que hay debajo de mis pies. El vacío, el vacío me llama desde abajo, lo siento abrazándome, queriendo hacerme suya. Pero yo sigo caminando, un pie delante de otro, pasos cortos a veces, inseguros, imprecisos.

Publicado el viernes, octubre 07, 2011 por Prado G. Velázquez

miércoles, septiembre 29, 2010

Nunca estuvo enamorada de mí.
Se encaprichó, me buscó, me consiguió y me dijo que jugáramos a estar enamoradas, como dos niñas grandes, como dos seres que no tienen a quién amar. Yo accedí, me pareció divertido.
Así estuvimos juntas, sin palabras especiales, sin momentos mágicos, sin fechas que celebrar, compartiéndonos pero sin involucrarse totalmente en mi vida, sin enredarse en los cordeles de mis sentimientos.
Luego me dijo que me necesitaba. Cuando vio que se acababa, cuando vio que yo quería, necesitaba más pero no lo tenía, dijo que me necesitaba y que por eso no podía dejarme.
No me dio lo que yo necesitaba, no me dijo "te quiero, te amo, estoy enamorada de ti, no me dejes, amo lo que tenemos...", no. Sólo que me necesitaba.
No estaba enamorada de mí. Siempre lo supe, pero la evidencia, el silencio hacía daño.
Luego me dijo que no quería perderme nunca, que no desapareciera de su vida... pero le faltó tiempo para desaparecer, para olvidar sus ruegos, mis sentimientos, el pasado, nuestro juego, lo bueno que tuvimos un día puntos suspensivos... cuando apareció alguien con la que no hizo falta jugar a enamorarse, con la que pudo establecer una relación normal: dos chicas que se conocen, que tontean, que se llaman a escondidas, que se desean, que ansían un momento... Alguien con quien compartir, con quién ilusionarse, fechas para celebrar, minutos robados a una vida que pasa acelerada...
Le faltó tiempo para apartarme con la excusa de no hacerme daño.
Qué pena que todo fuera así. Ya no hay marcha atrás.
Nunca le hice ilusión y nada cambiará.
Los milagros no existen.

Tampoco sé si los quiero.

Publicado el miércoles, septiembre 29, 2010 por Prado G. Velázquez

miércoles, mayo 16, 2007



Ayer, de forma completamente inesperada, me dijo "te quiero".
Fue abrupta y casi descarada; esperó en silencio una reacción por mi parte, con ansiedad en la mirada, queriendo desnudar mi alma y zambullirse en los sentimientos que envolvieron mi pecho en ese momento. No supe cómo reaccionar, me sentí como una cría chica pero el corazón perdió un latido en ese instante, no sé si por el verbo, por las consecuencias o por la intensidad de su mirada.

Publicado el miércoles, mayo 16, 2007 por Prado G. Velázquez

jueves, abril 05, 2007



El otro día me preguntó si la quería y le dije que sí, que un poco, que estaba empezando a sentir por ella. Yo le pregunté a ella y me respondió lo mismo, que sí, que un poco. Bien, pensé, vamos avanzando, aunque con pies de plomo. Me confesó que si yo no se lo hubiera dicho, ella me lo hubiera ocultado.
Es orgullosa. Y prudente. Como yo.

Publicado el jueves, abril 05, 2007 por Prado G. Velázquez

jueves, febrero 01, 2007


Hace un par de semanas me iba a decir algo y se calló.
Le pregunté, insistí en que me o dijera y respondió que había estado a punto de decirme una mentira. Al preguntarle cuál, respondió que me quería (en catalán, t'estimo, qué bonito queda). A los pocos minutos, acurrucadas como estábamos, le dije que tenía ganas de mentirle también.
Me pidió que lo hiciera. Y le mentí varias veces.

Publicado el jueves, febrero 01, 2007 por Prado G. Velázquez

domingo, enero 18, 2004

Eres como una gota de agua en el desierto,
una nota de luz en la oscuridad,
un grano de arena entre las uñas,
una punzada en el corazón.
Imposible de olvidar, de ignorar, de omitir.
Como la gota de agua que se cuela entre las rendijas de mi cerebro y allí se queda, temblorosa y suave, haciéndose sentir.
A veces la gota se congela y su presencia se hace insoportable, clavándose dolorosamente y sin piedad.
No puedo pensar en ti sin sentir excitación.
Recuerdo el susurro de tu voz suave, personal, tu acento, tu modulación... Tu juego.
Me gustas. Y me siento como una cría perdida, como una adolescente estúpida, incapaz de escribir más de dos frases con sentido, incapaz de definirte ni definirme a mí misma respecto a ti. Sólo sé que quiero verte, sentirte. Sólo sé que me gustas a pesar de mí mismas.
Te pienso y me gustaría decirte un millón de cosas, pero empiezo a escribir y sólo sé repetir que... me gustas...
Eres mi secreto. Y me siento absurda en este sentir inesperado, desacostumbrado. Me abrumas, me exasperas, me encantas, me alegras, me dueles, me desesperas, me hacer sonreír entre ternuras y naderías. Y aún no sé cómo ni por qué ni qué me das realmente porque más que darme, me quitas. ¿Cómo me he metido en este enredo de emociones encontradas?
Lo he visto venir. Siempre lo supe. Te quería. Y no me he ido... Tengo una vida que adoro pero también quiero que estés en ella...
Soy egoísta. Y por primera vez en mi vida, no me planteo si lo que hago está bien o mal.

Publicado el domingo, enero 18, 2004 por Prado G. Velázquez